
Alguna vez habría que hacer la prueba….
…Habría, alguna vez, que esperar la medianoche del 24 frente al espejo…
Porque entre muchos, con copas en la mano, frases de ocasión y un horizonte de sirenas y estruendos, no es fácil saber quien es uno. Saberlo realmente.
Y allí, en ese instante, frente al espejo (solo es necesario un minuto) preguntarse si uno ha sido honesto consigo mismo y con los demás. Si ha hecho lo que ha predicado. Si ha tendido su mano generosamente. Si ha sido justo. Si ha dado algún ejemplo noble. Si ha sido piadoso. Si ha respetado la inocencia. Si ha mirado de frente. Si ha expuesto su mejor cara en lugar de ocultarla con su peor careta. Si no ha tirado sus ideales por el desván. Si sus principios son todavía más fuertes que ciertos oportunismos. Si alguna vez el otro ha estado primero que uno. Si ha dado algún ejemplo en lugar de ser indiferente espectador de los ejemplos ajenos.
Si ese íntimo y silencioso balance tiene más sí que no, tu Navidad es digna de llamarse realmente así. Y el hombre de Nazareth que se murió de brazos abiertos en un madero no habrá aceptado en vano su sacrificio. Porque, así como cada mala obra lo traiciona, cada buena obra lo justifica
¡¡¡MUCHAS FELICIDADES!!!
te desea
MIRIAM TATÁNGELO


